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Dietas de mantenimiento

Toda dieta implica o requiere de un tiempo determinado para ser llevada a cabo.

El concepto de dieta en general remite a los alimentos y bebidas consumidos por un individuo pero desde un punto de vista médico se refiera al régimen alimenticio al que un sujeto debe ceñirse durante un período de tiempo con fines terapéuticos.

En toda esta página encontrarás dietas de ambos tipos cómo ya te habrás dado cuenta al recorrerla. Pero existe un tipo de dieta que quizás puede ser un factor común a todas las dietas para adelgazar y es la dieta de mantenimiento. Esta dieta no tiene un tiempo estimado anticipadamente para su ejecución, puedes apelar a ella cuando desees dado que no es estricta en cuanto a los nutrientes y calorías que aporta.

Esta es una dieta balanceada, variada, sana y equilibrada que te ayudará a evitar el pasaje repentino entre una dieta específica y tu plan alimenticio habitual.

Este pasaje a veces suele ser brusco en cuanto a la cantidad de calorías consumidas entre una alimentación y otra o incluso en cuanto a los nutrientes y grasas a ser incorporadas por el organismo. Por eso necesitarás de una dieta que atenúe los efectos no deseados o rebote, de los cambios de alimentación en tu cuerpo.

Además por que esos cambios muchas veces vienen acompañados de subas de peso considerables. Recuerda de acompañar todo plan de alimentación con actividad física (caminatas, bicicleta o cualquier actividad aeróbica que te ayude a mantener la figura).

 

Mantener el peso


Desayunos y Meriendas: una infusión a gusto con edulcorante y con media taza de leche descremada, dos rodajas de pan integral o 4 galletitas de salvado con queso untable descremado y mermelada bajas calorías.


Colasiones: una fruta mediana, un yogurt con cereales o frutas, un cortado con edulcorante, un pedazo de queso port salut (50 gr) o un jugo de naranjas.


Almuerzos:

  1. ¼ de pollo a la plancha con limón y una planta de brócoli hervida.
  2. Un filet de merluza al horno con calabaza y zapallitos verdes.
  3. Ensalada de lechuga, zanahoria y espárragos con una lata pequeña de atún al natural.
  4. Filet de lomo a la plancha con puré de calabazas (sin aditivo de manteca o aceite).
  5. ¼ de pollo al horno con hierbas acompañado de pimiento, cebolla, y papa asada (los vegetales no deben superar los 200 gr. en total)

Cenas:

  1. tortilla de espinaca con cebolla y pimiento elaborada con un huevo más una clara en sartén con rocío vegetal.
  2. Salpicón de ave con zanahoria, calabaza, y papa hervida.
  3. Ensalada de arroz (una taza ya cocido) con endivias, rúcula, champiñones y espárragos.
  4. Revuelto de brócoli, espárragos, zapallitos con 50 gr de queso descremado y un huevo más una clara.
  5. Ensalada de remolacha, choclo, lechuga y jamón en trozos pequeños (50 gr.).

Es importante que tengas en cuenta cómo condimentar las ensaladas o verduras a consumir dado que eso puede modificar la cantidad de calorías que consumes: una cucharada de aceite de oliva (puedes utilizar otro tipo de aceite pero ese el más recomendado) un poco de aceto balsámico o vinagre o limón y una pizca de sal (es recomendable no consumir mucha sal para evitar la retención de líquido).

De postre puedes consumir cualquier yogurt que desees o postre light, frutas medianas, gelatinas light con o sin frutas. Se recomienda concluir las comidas con alguna infusión.

 

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