Mucho se habló, se habla y se seguirá hablando acerca de la “pirámide nutricional”. Ésta constituye un método ampliamente difundido sobre cómo es conveniente alimentarnos para lograr una nutrición sana.
El concepto de “pirámide” propone básicamente una manera de ordenar de modo escalonado los alimentos que consumimos diariamente. Cada escalón de la pirámide nos va indicando la proporción ideal en que ese alimento debe ser consumido. Por ejemplo en la base de la misma encontramos a los alimentos que deben ser consumidos en una proporción casi 4 veces mayor a los alimentos que encontramos ubicados cerca de la cima de nuestra pirámide. Así, podemos ayudar a nuestros hijos a ordenar su alimentación de un modo muy sencillo.
Es que parece que todos hablamos de estos temas pero mucho resultado no nos trae dado que los niveles de trastornos alimentarios siguen en alza. Quizás por que son modos ideales de plantear la alimentación que poco se acercan a la realidad.
O tal vez por que somos bastante indisciplinados y desordenados a la hora de sentarnos a la mesa o de elegir entre una porción de torta y una fruta. La cuestión es que en esto influyen un poco todas estas cuestiones pero igual no está de más el tener en cuenta la sugerencia de expertos en el tema que nos muestran de un modo didáctico cómo nos conviene combinar los variados alimentos con que contamos para nuestra nutrición.
Escalones
En el escalón de la base se suelen encontrar los alimentos de que más convienen a nuestro organismo: las frutas y las verduras. Estas poseen una infinidad de bondades nutricionales como ser la de proveer la cantidad necesario de aporte vitamínico al tiempo que aportan hidratos de carbono en dosis bajas y fáciles de asimilar. También proveen al cuerpo de minerales, aminoácidos y otro tipo de nutrientes esenciales para el funcionamiento de todo el organismo.
En el escalón que le sigue, el nivel 2, contiene a los cereales, granos, arroz y pasta. Se aconseja el consumo de entre 3 y 4 pociones diarias de los alimentos de este nivel. En el caso de los granos, se sugiere la ingesta de granos enteros.
En el escalón del nivel 3 se encuentran los alimentos de mayor contenido proteico como ser carne roja, de ave y de pescado, productos lácteos, huevos y frutas secas. Suele sugerirse un consumo variado de estos alimentos que puede organizarse del siguiente modo: una o dos porciones de carne de cualquier tipo (preferentemente de pescado), una porción o dos de leche y una de queso (descremados, ambos) y una porción de frutas secas o de huevo.
En el último y más elevado escalón de nuestra pirámide encontramos los alimentos que deberían ser consumidos de modo esporádico o eventual. Es decir que se sugiere un consumo de una o dos veces por semana en cuanto al alcohol y los dulces. Mas en cuanto a las grasas, estas no pueden dejar de consumirse sino que en la medida de lo posible debemos consumir aceites de origen vegetal (como el aceite de oliva) y en porciones reducidas en forma diaria.
Por supuesto que todas estas recomendaciones que inciden en el armado final de la pirámide van variando por lo que hacen variar la idea original de pirámide también. Por ejemplo existen varios estudios que sustentan que una copa de vino tinto por día en una de las comidas no produce ningún tipo de trastorno alimenticio sino que incluso resulta beneficioso para nuestro organismo. Pero la realidad es que por más modificaciones que puedan irse agregando a las recomendaciones básicas, la pirámide es un excelente instrumento educativo para enseñar a comer de modo saludable tanto a niños como a adultos.
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