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Para que las dietas funcionen, no sólo alcanza con realizar un listado de cosas comestibles que sean más o menos ricas y dividirlas en calorías y en horas. Hay que ir mucho más allá del alimento y fijarse mejor en la voluntad. Para que la dieta ande, entonces, tenemos que meternos sí o sí con los aspectos psicológicos del que quiera adelgazar.
Este test propone un perfil de conductas alimentarias según la personalidad de cada uno. Las maneras de comer y los modos de mesa son muy importantes en todas las culturas del mundo. Aquí veremos las personalidades más frecuentes en la Argentina, lo que no quita que haya otras. Sin embargo son suficientes para cubrir la mayor parte de las personas que hoy en día están iniciando una dieta.
La idea es sincerarse y observar la mayor parte de los rasgos propios para encontrar una categoría, y luego ir a la sección de consejos. Aquí encontrarán una serie de recomendaciones y sugerencias para adelgazar que están pensadas como un primer paso: el del consejo. Posteriormente, unidas las personas a algún grupo o identificadas en su problema, podrán recurrir a la sección de dietas y consejos para cada problema.
El fundamento de este Proyecto Adelgazar tiene que ver con la posibilidad y la capacidad de cada quien para hacer un autodiagnóstico en primera medida. Esto no está propuesto para ahorrar trabajo al médico, sino que se presenta como un paso importantísimo en lo que respecta a un inicio de tratamiento nutricional, que se ha demostrado que requiere en primer lugar, para el éxito del mismo, de una mayor autocomprensión para lograr el autocuidado.
En este sitio encontrarán estos parámetros generales para empezar a ubicarse. No se trata de encasillar a las personas sino de facilitar la oportunidad de reconocer la calidad del problema. Entonces el primer paso estará concluido: el reconocimiento de que hay un problema y la identificación de qué tipo de problema es. Por supuesto que las “categorías” aquí abajo pueden superponerse e incluso puede haber mujeres y varones que no se hallen en ninguna. En ese caso rogamos la comunicación de la experiencia personal para enriquecer la base de datos.
A pesar de lo anterior, en este listado se halla una gran parte de las personas que padecen problemas con la balanza!
1) La niña mimada
- come lo que se le ocurre, cuando se le ocurre
- ante la duda, piensa: “si todos piden helado, voy a pedir helado”
- debe repetir la porción en caso de ser invitada a comer
2) La actriz
- corta en pedazos tan pequeños que parecen lonjas.
- Se dice a sí misma: “sólo para probar”
- Pasa de hacer dieta a dejarlas en el olvido y comer de todo
- Cuando come light, come sin límites
- Come poco en público y en su casa come de todo
3) La negadora
- “¿Cómo puede ser que haya subido de peso, si estoy haciendo dieta?”
- “El lunes empiezo la dieta”
- “Mejor hoy no me peso”
4) La pobre víctima
- le cuesta controlarse
- va contenta a pesarse y sale desesperada
- le encanta cocinar para los demás pero pica de lo que cocina
- le echa la culpa a los productos que, después de todo, 2no son tan light”.
5) La extremista
- “como esta semana me cuidé, ahora me compro medio kilo de helado”
- después de comer de más, se fustiga con una dieta extrema
- se siente tan mal de haber comido de más, que deja todo lo que está haciendo (incluso la dieta)
6) La estresada
a) come en estados de gran ansiedad
b) come mientras hace otras cosas (balde de pochocho en el cine)
c) cada vez que intenta tranquilizarse, recurre a su plato favorito
d) si no tiene cerca su alimento contra-fóbico entonces come lo primero que encuentra
7) La gran juerguista
- odia controlarse en eventos sociales
- puede reservar espacio desde la mañana temprano sin comer
- luego de días de hambre o de dieta extrema, obtiene la recompensa del “atracón” con la comida preferida.
Chequear tus coincidencias y encontrar tu perfil
- Exprese mejor sus sentimientos; cuidado con las comidas sospechosas; llevar la cuenta de lo que “picotea”; comer en dos etapas; compartir los platos prohibidos; planificar los desvíos de la dieta; no abrir el menú de los restaurantes y pedir que le recomienden algo liviano sin mirar lo que comen los otros.
- Contar las calorías; masticar chicle al cocinar o cocinar después de comer; comer en dos momentos; retrasar todo lo que se pueda el bocado más tentador; no excederse con el aceite; aprender a manejar el autocontrol; pedir consejos en los momentos de tentación.
- Pegar una cinta de embalar en la puerta de entrada a la cocina: cada vez que pase deberá sacarla y así sabrá cuántas veces por día entra a la cocina por comida; pegar en el refrigerador o heladera todo lo que puede comer y lo que no, con un imán, escrito lo más grande posible.
- Cuidado con los platos preparados fuera de casa; aunque parezcan comidas livianas, ante la duda no ingerirlos.
- Levantarse de la mesa para lavarse los dientes antes de seguir comiendo.
- Dedicarse a alguna tarea sencilla inmediatamente después de la comida, para evitar la ansiedad y comer sin fondo, por ejemplo ordenar alguna parte de la casa o los efectos personales.
- Si hay varias comidas disponibles, empezar por la más light. En las reuniones sociales dedicarle más tiempo a lo liviano, en general las entradas. En casa, comer mucha verdura antes de probar el primer pedazo de carne.
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