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Nutrición

La prevalencia de sobrepeso y obesidad se incrementó en forma alarmante en las últimas décadas, al punto de convertir a la obesidad en un problema prioritario de salud pública.

 

En la Argentina, datos recientes muestran que más del 50 % de los adultos presentan sobrepeso y el 26,7 % de ellos, un IMC  (Índice de masa corporal) mayor de 30 Kg/m2 

Es la enfermedad nutricional más frecuente de la actualidad y su tratamiento y el de sus comorbilidades representa uno de los mayores gastos en salud. Se asocia con un incremento en la morbimortalidad y se considera un factor de riesgo independiente de enfermedad cardiovascular.

Las posibles causas se relacionan con la disponibilidad de alimentos hipercalóricos, hipergrasos y la disminución de la actividad física en la vida diaria. El peso corporal es la resultante del balance entre ingreso y gasto energético.
La obesidad es una enfermedad metabólica, o sea no de origen psicológico como se creía antes. Es crónica, o sea que es un sin sentido la fantasía de un tratamiento de corta duración y definitiva. Y es heterogénea, o sea que hay muy diversas formas de obesidad, con distintas perspectivas y, por lo tanto, con tratamientos y propósitos muy diferentes. Por otra parte los factores genéticos y los del medio ambiente interactúan.

 

CONSIDERACIONES INICIALES

 

Se elabora el presente proyecto dado que el problema de la obesidad y el sobrepeso es uno de los factores de riesgos importantes que aqueja a la salud pública. La acción a realizar para disminuir los riesgos de la obesidad y del sobrepeso está planteado de esta manera como una herramienta terapéutica que el médico puede usar en todos los pacientes, con excepción de aquellos en los que exista una formal contraindicación. Evita la progresión del problema o de la enfermedad a etapas de mayor compromiso.

La selección de alimentos o la restricción de algunos de ellos por si solo pueden disminuir el peso pero sin una modificación adecuada de la composición corporal, es decir sin saber si dicha disminución  es a costa de tejido muscular o adiposo. El peso corporal, el índice de masa corporal y la composición corporal son variables del paciente a considerar de manera integrada para obtener un diagnóstico y dar una adecuada prescripción del ejercicio.

Teniendo en consideración que el ejercicio produce diversos beneficios metabólicos y sobretodo en relación a las alteraciones asociadas al sobrepeso y obesidad, no podemos dejar de considerar dicho beneficio en el plan o programa de tratamiento del paciente. El ejercicio físico programado y más aún cuando es adecuado, reduce los niveles de triglicéridos, de colesterol, de insulina y de presión arterial, reduciendo los riesgos de diabetes, hipertensión, arteriosclerosis y a su vez contrarresta los procesos sarcopénicos.

Todo esto requiere mecanismos finos de regulación neuroendocrina para la adaptación del organismo al esfuerzo físico lo que a su vez conlleva efectos positivos en los mecanismos de regulación del apetito.

Actualmente existen evidencias de que podría determinar la regresión de placas ateroscleróticas, produce modificaciones favorables en los factores de riesgo como la hipertensión arterial, las dislipenias, la diabetes mellitus,. Se consigue reducir los infartos, reinfartos y prolongar la vida. Se consigue reducir el tono simpático con menos niveles basales de catecolamina y menos liberación de las mismas a niveles de ejercicio submáximo. Aumenta los niveles de colesterol de alta densidad (HDL) y disminuye los de baja densidad (LDL)junto con los triglicéridos, aumenta el gasto energético diario, aumenta la distribución de los capilares a nivel muscular y la liberación de endorfinas circulantes después del ejercicio submáximo controlado.

 

Efectos y mecanismos fisiológicos del ejercicio (Saris, 1996)

  • Corrección de la composición corporal (Perdida del tejido adiposo, conservación del tejido muscular y reducción del tejido adiposo visceral)
  • Aumento del gasto energético
  • Incremento en la capacidad de movilización y oxidación de grasas.
  • Control de la ingesta alimenticia (Reducción del apetito, reducción en el consumo de grasas)
  • Aumento del metabolismo en reposo y de la alimentaria por la dieta
  • Cambios histoquímicos del tejido muscular.
  • Mejoría del perfil lipídico y lipoproteico en los análisis clínicos.
  • Disminución de la tensión arterial.
  • Incremento de la capacidad funcional cardiorrespiratoria.
  • Efectos positivos de orden psicológicos

 

ESTRATEGIAS

 

El Proyecto Adelgazar es una  estrategia de salud destinada a disminuir los factores de riesgo, mejorando la calidad de vida de una población vulnerable, mediante acciones diseñadas bajo el concepto de eficacia, eficiencia, accesibilidad y cobertura. Permite mediante las acciones multidisciplinarias, lograr un compromiso generalizado con la salud, que es patrimonio de todo el espectro comunitario. Plantea la incorporación de la docencia y la investigación como una herramienta permanente de formación en la problemática.

 

TRATAMIENTO

 

El pilar fundamental en el tratamiento de los pacientes obesos es la DIETOTERAPIA, que debe contemplar una reducción de las calorías ingeridas y una modificación del hábito de alimentación, con el fin de lograr una pérdida progresiva de peso con un mantenimiento prolongado. Sólo la modificación de la conducta será la clave en el largo plazo para mantener el peso reducido.

La duración de un plan alimentario debe ser como mínimo de 2 años en casos de obesidad mórbida.
El control clínico del paciente realizado con frecuencia durante el periodo de mayor descenso de peso suele facilitar los objetivos terapéuticos. Así, las visitas regulares  en forma semanal y los encuentros grupales con distintos profesionales del área que permiten reforzar, estimular y monitorear el curso del tratamiento asegurarán un resultado exitosos.

El objetivo principal de la ACTIVIDAD FÍSICA en el tratamiento de la obesidad es perder tejido graso mientras se mantienen los tejidos no grasos (muscular, óseos, etc.) Por ello, en todo tratamiento para perder peso, es imprescindible la elevación del gasto calórico (durante la actividad y el reposo) por medio del aumento de la actividad física, pues permite adelgazar con preservación de la masa magra del cuerpo. El objetivo es indicar una actividad física de intensidad moderada y la noción de acumulación de la actividad durante el día, más que una única sesión de ejercicios.

La prescripción de la actividad física debe ser individual y apuntar a la motivación y a al factibilidad de realización. Todo plan de actividad física debe ser útil, atractivo y practicable para el sujeto. Como mínimo se deberá realizar tres estímulos semanales de actividad física y lo ideal será un estímulo todos los días. Como metodología se realizarán clases modelo/guia para que el grupo pueda orientarse y realizar actividad física durante la semana. Se dispondrá de una planilla de autocontrol para anotar lo que se hace y autocontrolarse.  

 

 

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